Dios le proporcionó papelera

Veinte grandes hojas de papel abacá hechas a mano cubren el suelo del estudio, las estancias y hasta el descansillo del apartamento de Cedar Street junto a las Torres Gemelas. El amplio espacio cuenta con 18 ventanas que miran a la Torre Sur por el Norte y al río Hudson por el Oeste. Los visitantes sienten extrañeza, curiosidad, asombro, incluso miedo. La gente que pasa pisa y deja su huella en el papel del estudio que es hogar y universo de Elena del Rivero. Inteligente y concienzuda resolvió ser artista desde muy chica. Se veía en sus ojos negros enormes e inquisitivos. En el escenario del pequeño teatro escolar tocaba el acordeón con mucha presencia escénica. Era el comodín de las monjas valencianas del Loreto en los eventos culturales. Podría haber sido una estúpida pedante pero no cayó de ese lado. Tenía una sonrisa franca y mucho genio. No era un animal doméstico de ahí su pasión por transgredir lo hogareño.

-Ya tengo título, “(Swi:t) Home, One Year of my Life “ -le comenta Elena a Mina mientras almuerzan en el restaurante latino “Azafrán” el único del barrio en que sirven un plato de paella decente-. Me gusta el juego ambiguo entre suite y sweet, que proporciona la escritura fonética.

-Muy sugerente, sí. ¿Cómo va el proyecto?

– La complicidad de la gente me ha sorprendido.¡Hasta el Súper del edificio se ha implicado! Al principio pensó que íbamos a pintar el apartamento pero cuando le conté que era trabajo me ayudó con la limpieza y pidió a los carteros de Federal Express que tuvieran cuidado con sus carritos al entrar en casa -Elena ríe. Creo que en un par de semanas recogeré las hojas para restaurarlas. Están muy manchadas y rasgadas. Prácticamente destruidas. Ahora siento que hay que restañar las heridas.

-Y, ¿cómo piensas resolverlo? – le pregunta Nina.

-¿Qué te parece si llevamos las hojas a la papelera para tratar de curarlo?

-¿Repetir el proceso de fabricación? Bueno, quizá podríamos sumergir de nuevo las hojas en las cubetas para secarlo más tarde. Respetando las cicatrices. Restituir su aspecto pero sin cirugía estética.

-Luego he decidido coserlas. Ya sabes, seguir tejiendo mis obras, como en las series de las Cartas. Me siento conducida por Aracné. Quizá transforme el papel en grandes paños de cocina. Aquí, en EE. UU, las bayetas son de papel. Con papel se limpia el baño, se recogen sobras del suelo, se seca la vajilla, se lustran cristales, se elimina el maquillaje -la máscara se imprime en el papel como una segunda piel, como la persona que representamos-. Como una segunda piel el papel de abacá registra el paso del tiempo, se agrieta y arruga, se ensucia, se irrita. La gente ha transitado sobre el papel dejando sus huellas como dejan sus huellas toda clase de restos en una bayeta o en la propia piel que es lo más intimo y a la vez lo que nos conecta al mundo. Quiero trabajar con los restos, aprovecharlo todo, como cuando se cocina con las sobras ya que es un proyecto casero -responde Elena.

Fruto de una invitación, la de Mina Takahashi de Dieu Donné Papermill que proporciona el papel y el Drawing Center de New York que alojará la instalación, la obra crece obedeciendo a un proceso interno que Elena acepta y al que se pliega: el papel ya no es el soporte sino la piel misma de la artista que responde a los estímulos del día a día siguiendo su intuición.

-Mina, ¿se puede hacer hilo de papel?

-Sí, shifu. Pero el proceso es muy complejo, no creo que esté a nuestro alcance. Es trabajo de japoneses –sonríe irónica.

-¿Cómo se hace? –insiste, Elena, tozuda

-Básicamente así –Mina enrolla una servilleta.

-¡Podemos hacerlo! Con los restos. Puedo repartirlos entre las amigas, Betlem, Inma, Elizabeth, Assumpta, Bea y tú, claro. Enviaré restos a toda Europa, Latinoamérica y Canadá. Que cada cual hile un poco. Podríamos construir un gran nido con capacidad para acoger a una persona e instalarlo en Dieu Donné Papermill. ¡Organizar una performance allí antes de acudir a la inauguración en el Drawing Center!

-¡Para, para! que te va a dar una pájara y a mí otra. Aunque, me gusta la idea –sonríe Mina.

En esos enormes trapos de cocina medio deshechos hay un intento de trascender los límites culturales y de género. Conceptual y minimalista, Elena, usa el papel como metáfora de la fragilidad de la vida cotidiana. Una metáfora que traspasó lo doméstico para enfrentar lo terrible. Dos semanas después de desmontar la exposición en el Drawing Center, el 11 de septiembre de 2001, las 18 ventadas de su casa volaron hechas añicos por la onda expansiva que provocó el choque contra las vecinas Torres Gemelas de dos aviones secuestrados por miembros de la red yihadista Al Qaeda en nombre de Alá. La implosión generó un enorme agujero negro en el estudio condensando toda clase de escombros en su interior.

Elena se encontraba en España. Cuando pudo volver a New York, se encontró un hogar monstruoso: su cama partida en dos, libros, estanterías, mesas, bocetos, cartas, fotos, documentos, pinturas, la vajilla y los “Trapos de cocina” de “(Swi:t) Home One Year of my Life” destrozados en medio de una gran polvareda y entremezclados con montones de papeles que no le pertenecían. Elena presiente que las coincidencias significativas son el gran misterio de las artes. Como una posesa emprende, de inmediato, una labor de reconstrucción y reparación buscando también entre los escombros de las Torres y en contacto con los trabajadores que limpiaban la zona. Además filma su trabajo. Lo considera una práctica de paz, una sutura simbólica de la aterradora herida colectiva.

El resultado se concretó en una nueva y gigantesca instalación. “(Swi:t) Home: A Chant” Una colosal cortina de gasa de corte renacentista que cae del cielo de la sala, una cúpula de cristal que deja pasar haces de luz solar, y se expande sobre el suelo. Elena cosió en ella miles de papeles deshechos encontrados entre los escombros del World Trade Center: fotos, documentos, menús, anuncios, folletos, cartas personales, tickets, papel de impresora, tarjetas, sobres, recibos, hojas de libros o revistas, envoltorios, notas, directorios, carnés, posavasos, bayetas… En la ventana que daba al Hudson, donde había estado cosiendo los grandes paños de “Suite Home” pintó “El río Hudson en rojo” ya que había tres mil muertos a sus pies.

Isasa.

Imagen inédita de los atentados del 11 de septiembre del 2001 contra el World Trade Center de Nueva York tomadas por la Policía de Nueva York (NYPD).

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Acerca de Isasa

...una costra de piojo aferrada a la corteza de esta tierra negra que se escurre entre los dedos.
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Una respuesta a Dios le proporcionó papelera

  1. zsole dijo:

    Lo leeré en cuanto tenga un respiro y pueda concentrarme. Besos
    Pásate por mi blog, tengo novedades: http://zcronicas.blogspot.com/2011/10/el-consumo-me-consume.html

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